jueves, 18 de abril de 2013

GRACIAS JESÚS POR TU INFINITO AMOR Y AYÚDAME A TENER UN CORAZÓN SEMEJANTE AL TUYO

JESÚS MIO, MI ETERNO AMADO Y MI AMIGO MAS FIEL, EL QUE TODO CONOCE DE MI, HASTA LO MAS PROFUNDO DE MI SER, EL QUE TIENE MISERICORDIA DE MIS FALTAS, EL QUE SIEMPRE SANA MIS HERIDAS, EL QUE ME LEVANTA CUANDO CAIGO, EL QUE ME CONSUELA CUANDO ESTOY TRISTE, EL QUE ME ABRAZA EN MOMENTOS DE SOLEDAD, EL QUE ME DA FORTALEZA CUANDO ME SIENTO VENCIDA, EL QUE ME DA ESPERANZAS CUANDO PARECE QUE ESTÁ TODO PERDIDO, EL QUE ME DA CERTEZAS CUANDO TENGO DUDAS , EL QUE ME DA AMOR, AMOR Y MAS AMOR, SIN PEDIR NADA A CAMBIO.

GRACIAS JESÚS POR TU INFINITO AMOR QUE HACE ARDER MI CORAZÓN, GRACIAS POR HACERTE PAN EN CADA EUCARISTÍA, GRACIAS POR PAGAR CON TU SANGRE DERRAMADA LA DEUDA POR MIS PECADOS Y LOS DE TODA LA HUMANIDAD, GRACIAS POR NO CANSARTE NUNCA DE ESPERAR Y PERDONAR.

ENSÉÑAME MI AMADO JESÚS, A TENER UN CORAZÓN SEMEJANTE AL TUYO, ENSÉÑAME A DARLO TODO SIN ESPERAR NADA A CAMBIO, ENSÉÑAME A PERDONAR CUANDO ALGUIEN ME AGRAVIE, ENSÉÑAME A CALLAR CUANDO ALGUIEN ME ATAQUE, ENSÉÑAME A SER SIEMPRE MANSA Y HUMILDE DE CORAZÓN.

OH MISTERIO INSONDABLE, GRACIA PLENA, AMOR INFINITO. ARDE EN MI SER LAS LLAMAS DE TU AMOR, PARECIERA QUE YA NO CABE EN MI PECHO. ¿QUIÉN PODRÍA AMARME MAS QUE TU?; ¿QUIÉN PODRÍA CONOCERME MAS QUE TU?, SOLO EN TI MI ALMA ENCUENTRA EL DES
CANSO Y EL GOZO QUE NO TIENE FIN.




viernes, 1 de marzo de 2013

LA EUCARISTÍA : VÍCTIMA INMACULADA

En cada Eucaristía se renueva el sacrificio de amor de Jesús por la Humanidad. La entrega de Cristo llegó a hacerse sacramento permanente en un pan y en un vino que convierten en alimento su Cuerpo y Sangre para todos los que quieran aceptarle, y hacerse una sola Carne, Sangre, Divinidad y Humanidad con Él, como un adelanto en la tierra de lo que será eternamente en el cielo.

La Santa Misa es entonces la celebración de la Cena del Señor en la cuál Jesús, en la víspera de su pasión, antes de ser entregado, se entrega como alimento y ofrecimiento anticipado y real de su muerte antes de su Pasión. Por eso "cuando comemos de ese pan y bebemos de esa copa ( su cuerpo y su sangre en cada Eucaristía), proclamamos la muerte del Señor hasta que vuelva" (1 Cor 11, 26).


De aquí que podamos decir que la Eucaristía es memorial de la Ultima Cena, pero por sobre todo de la Muerte de Cristo que es Señor y Salvador; quién se inmoló para la Redención de los Hombres. Se ofreció como víctima de salvación y nos mandó perpetuar esta ofrenda en conmemoración suya.


Tenemos la alegría de saber que su muerte no terminó en el fracaso sino en el éxito, tuvo un por qué y para qué: fue una "entrega", un "darse", fue "por algo" o, mejor dicho, "por alguien" y nada menos que por "nosotros y por nuestra salvación" (Credo). "Nadie me quita la vida, había dicho Jesús, sino que Yo la entrego libremente. Yo tengo poder para entregarla." (Jn 10,16), y hoy nos dice que fue para "remisión de los pecados" 



Jesús se entregó por completo donando su propia vida, para darnos Vida Eterna. Su Amor es incondicional. procuremos amarle y recompensarle aunque sea un poquito por su infinito Amor y Misericordia.


sábado, 19 de enero de 2013

AMADA EUCARISTÍA

Oh Amada Eucaristía,  refugio y  fortaleza, alimento que da vida eterna,

Amada Eucaristía, misericordia infinita, alegría del triste, consuelo del afligido,

Amada Eucaristía, fortaleza del débil, liberación del oprimido,

Amada Eucaristía, Hostia Sagrada, Rey del Universo, Amor de los Amores,

Amada Eucaristía, preciosa sangre y precioso cuerpo, Salvador del mundo,

Amada Eucaristía, misterio insondable, redención de los hombres,

Amada Eucaristía, trigo inmortal, sangre celestial,

Amada Eucaristía, alegría plena, gloria eterna, paz verdadera,

Amada Eucaristía, luz del mundo, cordero inmaculado, sacrificio de amor,

Amada Eucaristía, quédate conmigo y yo me quedo contigo, porque te necesito.

(Dora Beatriz Gallo)






martes, 25 de diciembre de 2012

CANCIÓN: NOS VEMOS EN LA EUCARISTÍA -(SARA TORRES)

Y EL VERBO SE HIZO CARNE, Y HABITÓ ENTRE NOSOTROS

Oh gran misterio Divino, que por el inmenso amor y misericordia de Dios, ofreció a su su Hijo Único para llevar a cabo el plan de salvación de la humanidad, quién existe junto a su Padre desde el principio y por quién todo existe, y que se encarnó por obra del Espíritu Santo en María Santísima, la Bienaventurada,   haciéndose así, una sola carne con ella, para ser verdadero Dios y verdadero hombre.

Oh, bendito sea Jesús, Rey del Universo, Señor de Señores, el Amor de los Amores, el Cordero de Dios que quita los pecados del mundo, Glorias y Alabanzas para Él eternamente en el cielo y en la tierra.

No hay mayor demostración de humildad y de amor de Dios por la humanidad, que la encarnación del verbo, porque siendo Jesús Él mas grande quiso compartir con nosotros nuestra humanidad y a través de su muerte y resurrección  nos hizo partícipes de su Divinidad y de su Gloria.

Jesús decidió venir al mundo dentro de una familia humilde , nació en un pesebre, vivió una vida modesta, eligió a los mas sencillos para que fueran sus Discípulos, salió a rescatar a la oveja perdida, transmitió su palabra a todos sin discriminación y tuvo misericordia del pecador.

Como lo expresa San Juan al comienzo de su evangelio: " El verbo se hizo carne y habitó en entre nosotros y muchos fueron testigo de su amor y de su gloria, la que le corresponde al Hijo Único cuando su Padre lo glorifica, en Él está la plenitud de la gracia y la verdad". (Jn 1,14). Por medio de su sufrimiento en la cruz, muerte y resurrección,  reconcilió a la humanidad con Dios y nos abrió las puertas del cielo, para que todo el que crea en Él no muera sino que tenga vida eterna.

Gracias Jesús por tu infinito amor y misericordia, gracias por asumir nuestra humanidad y asumirnos en tu Divinidad, gracias por quedarte junto a nosotros a través de cada Eucaristía y permitirnos ser una sola carne contigo  a través de ti, por ti y en ti, y también con con todas las almas en gracia de Dios, gracias por permitirnos ser una sola unidad contigo así como el Padre y tú son uno solo.



domingo, 2 de diciembre de 2012

LA EUCARISTÍA: COMUNIÓN DE AMOR

El sacrificio de amor que Jesucristo ofreció de una vez para siempre en la cruz, permanece siempre actual en cada Eucaristía, y todas las almas en gracia de Dios también nos unimos a su ofrecimiento de amor, uniéndonos completamente a Él e intercediendo junto a Él ante el Padre por todos los hombres, y no solo se unen los miembros que están aquí en la tierra, sino también los que están ya en la gloria del Cielo y en el Purgatorio.

El hecho de poder participar en este encuentro con Jesús vivo, es gran motivo para alegrarse y para dar gracias. Es nada menos que el encuentro con nuestro amado, el que nos ama con amor infinito.

 Jesucristo se encuentra presente de muchas formas en su Iglesia: en su palabra, en la oración, en los sacramentos, en nuestros hermanos, sobre todo los que sufren, porque a través del sufrimiento es cuando mas nos identificamos con Él; pero por sobre todo, está presente en el sacramento de la Eucaristía: contenidos verdadera, real y substancialmente, su Cuerpo, su Sangre, su Alma y su Divinidad, es decir, Jesús entero y por completo con nosotros.

Es un milagro de amor tan grande que, como dice Santo Tomás: “ni los sentidos ni el entendimiento lo pueden comprender, sino solo la fe, que se apoya en la autoridad divina”; o como dice San Cirilo: “no te preguntes si esto es verdad, sino acoge más bien con fe las palabras del Señor, porque Él, que es la verdad, no miente”.

La Santa Misa es un signo que nos anticipa la Vida Eterna en el Reino de Dios: “si la Eucaristía es el memorial de la Pascua del Señor y si por nuestra Comunión en el altar somos colmados de gracia y bendición, la Eucaristía es también la anticipación de la gloria celestial”, y el Cielo mas que un lugar es un estado, es la vida perfecta con la Santísima Trinidad, es la Comunión de vida y amor con ella, con la Santísima Virgen María, los Ángeles y todos los bienaventurados. El Cielo es el fin último en donde las aspiraciones mas profundas del hombre encuentran su definitiva e inmejorable realización, el estado supremo y definitivo de dicha. En los otros Sacramentos recibimos la gracia, pero en la Eucaristía recibimos además al autor de la gracia y es una ventana abierta a la eternidad tan deseada, a la felicidad que todos los hombres buscamos y que solamente en Dios y con Dios es posible.

Jesús quiere que todos nosotros seamos uno, como el Padre y Él son uno (Jn 17,21) y quiere que donde Él esté también estemos nosotros y contemplemos su gloria (Jn 17,24), y Jesucristo está totalmente presente en la Eucaristía, por tanto: allí con Él, por Él y en Él, nos unimos todas las almas en gracia de Dios, unidos todos en una misma Comunión de amor, en la que podemos interceder los unos por los otros y ser ofrendas de amor para nuestro prójimo. (Dora Beatriz Gallo)